Aunque en realidad nada ha cambiado.
Es increíble la rapidez con la que pasa el tiempo.
Es la misma esencia de aquellos días, pero las circunstancias son infinitamente diferentes.
Aunque las cosas sí cambiaron. Porque al final de cuentas mi amor funcionó. Fue la pócima que no sabía si haría efecto en ti. La válvula de escape que me empeñé en darte.
Y funcionó. Tarde o temprano, tus ojos se abrieron.
Gracias al universo que fue así, justo en ese lugar y justo en ese momento, pues quién sabe que habría pasado de no haber sido así.
Pero nada de eso importa ya. Aunque mil demonios sigan atormentando tu mente, ya todo cambió. Ya eres diferente. Tu amor por mí se hizo más fuerte.
Y ahora tu me cambiaste.
Me hiciste desaparecer y volar, dejándome inconsciente y regresándome a la vida. Llamándome entre la niebla, siguiendo tu voz mientras las lágrimas corrían por mi rostro. Benditas lágrimas de alegría.
Inesperado, increíble, inmensamente feliz.
Ahora soy diferente, aunque sigo siendo igual.
Ojalá nunca se borre de mi memoria ese recuerdo, y nunca se borre de mi corazón el sentimiento.
Me cambiaste y ahora soy invencible.