Sip, como la canción de Pandasuxx.
Porque de verdad nada es como debería o por lo menos nada es como solía serlo. Y aunque me estuve preparando psicológica y anímicamente para el distanciamiento, aún así no puedo evitar sentirme sola.
Porque me siento mal, porque sabía que esto no iba a terminar bien, porque de hecho parece que las cosas como eran no debían haber pasado así.
Porque ahora todo se fue a la mierda y papas.
Y estas papas no me da risa.
Tal vez lo mejor sea tomar caminos diferentes, porque es seguro que la rutina que no era monótona jamás volverá a lo de antes, y en realidad mi quinto sentido me decía que así iba a pasar, sólo que en el fondo, muy en el fondo, aún guardaba una pequeñísima esperanza de que todo volvería a la normalidad.
Pero ahora me doy cuenta que mantener ilusiones no tiene caso, seguir creyendo en esperanzas infundadas lo único que hace es terminar de destrozarme.
Porque duele, duele de una manera completamente insoportable, casi irracional.
Porque ningún dolor físico se le compara, ni siquiera aquel que deja los peores moretones.
Porque cada parte de mí tiene ganas de explotar, de la rabia, de la desesperación, del dolor.
Lo único que me consuela es saber que el dolor no es permanente, o por lo menos es lo que espero, eso es lo que me empeño en creer. Me trato de convencer que tengo un sol personal que luchará contra mis sombras y podrá combatir hasta el más espectacular eclipse.
Porque Romeo no volverá, y yo sólo espero que Julieta no muera tratando de salvarse a sí misma, sin importar si hay Paris o no lo hay.