Porque tenía razón, me rehusaba a creer la verdad, pero es cierto.
No volverás.
Tonta de mí. Pensé por un momento que mi amor podría salvarte, que mi amor podría sanar tus heridas, envolverte y llenarte tal como tu amor lo hizo conmigo. Por un estúpido momento pensé que mi amor podría devolverte la sonrisa y por un estúpido momento creí ver un atisbo de ella, pero fue sólo un fantasma.
Y los fantasmas no regresan a nuestro mundo por completo. Los fantasmas no son capaces de seguir adelante, ni son capaces de regresar. Los fantasmas se quedan atorados.
¡Pero es tan horrible!
Y son tan egoísta, porque no quiero perderte. Si te pierdo entonces yo me pierdo. Si tu saltas, yo salto ¿o no? Yo siempre creí que así era, yo siempre creí que tu y yo estábamos atados de por vida. Pero tu quieres saltar solo y quieres que yo me quede segura. Piensas que con eso me proteges, piensas que con eso me quedo "bien".
¡Nunca voy a estar bien si no es a tu lado! ¡nunca! ¿me entiendes? Cómo quisiera poder golpearte con mis palabras, hacer que entren una por una en tu entendimiento y abras los ojos a lo que tienes por delante. Cómo quisiera poder amarte... pero cada vez es más difícil, siento que el amor se vuelve líquido y se me escurre entre las manos. Y me quedo con el corazón destrozado, porque pensé que nuestro amor era fuerte, duro, estable como la piedra, yo estaba segura de nada iba a poder derretirlo.
Ojalá esté equivocada.
Ojalá mi amor por ti no se vaya.
Pero es tan difícil al darme cuenta que tu amor por mi ya no es aquel por el que hubieras dejado todo. ¡ES TAN DEVASTADOR!
Y lo frustrante es que nada de esto es mi culpa. Lo único que he hecho es estar contigo, estar ahí para ti.
Hay momentos en los que ya prefiero que todo esto termine y te vayas lejos, porque de verdad lo único que quiero es tu tranquilidad, aunque eso signifique perderte. Te juro que si ese día llega, juntaré todas mis fuerzas y me agarraré de lo que sea para poder recomponerme y despedirte con una sonrisa. Te juro que no voy a rogar que te quedes conmigo. Haré el más grande sacrificio de mi vida y te dejaré ir.
Yo sólo quiero que estés bien, aunque eso me deje con el corazón roto y aplastado para siempre.
domingo, noviembre 27, 2011
miércoles, noviembre 02, 2011
Entre el deber y lo demás.
Estoy atorada.
Ya ni siquiera puedo escribir con la misma facilidad.
Soy un puto chiste. Soy simplemente nada.
Y ni siquiera puedo llorar. Porque tal vez en el fondo siempre supe que esto terminaría así, aunque en el mismo fondo siempre guardé esa pequeña esperanza de que tal vez esto sería diferente.
Hoy sólo sé que hay ocasiones en nuestras vidas en las que nos detendremos a saborear verdades absolutas, de esas verdades que un día ya sabemos pero no sabemos cuando las supimos.
Mi verdad del día de hoy, del día de ayer y del anterior es que te perdí para siempre.
Y no hay vuelta atrás.
¡Qué ironía! Ahora es cuando quiero empezar a llorar. Porque escribirlo hace más tangible el hecho de que ya no estarás, aunque estés.
Te perdí, y no hay algo que pueda hacer para cambiarlo.
Te dije que siempre estaría para ti.
Nunca mentí.
Y sin embargo viví engañándome, esperando que algún día fueramos felices. Y lo fuimos.
Nunca mentí.
Fuimos felices. Pero bien sabemos que la felicidad es efímera. Es una verdad que comprendí hace ya muchos inviernos. Pero aún así, aunque estoy consciente de lo hija de puta que es la vida, es tan difícil ver cómo te vas, destrozado y sin aliento, con tus hermosas alas todas rotas. Esas alas que solían envolverme y llevarme al mismísimo paraíso.
¡Y es tan difícil ahora no poder curar tus alas!, no poder ser la voz que persigues en tus sueños, la voz que sea el antídoto a tu veneno. Y me quedo destrozada al acunarte en mis brazos, destrozado, mientras te digo mi vida, mi cielo, mi amor, mi todo... Y me quedo tan lejos de ti, detrás de una barrera impasible que no puedo cruzar.
Quiero llamarte pero no sale sonido de mi garganta,
quiero tocarte pero mis dedos no pueden alcanzarte,
quiero seguirte pero tu vas tan rápido,
quiero besarte pero tus labios ya no están...
Tal vez es verdad que ya te perdí.
Es tan difícil y me quedo preguntándome una y otra vez ¿por qué? Te dije tantas veces que eras mi sol, mi luz, mi aire, mi propio yo. Te dije tantas veces que sin ti, el mundo perdía color. Te dije que no podría seguir si tu ya no estabas y todo lo que haces es correr en dirección contraria. Y sin embargo...
Daría mi vida por ti.
Nunca mentí
Te dije que siempre estaría para ti.
Te amo y siempre lo haré. Lo sabes y lo sé.
Esa es mi principal verdad absoluta, la única que me importa, y tal vez la única que pueda salvarnos a ambos.
Ya ni siquiera puedo escribir con la misma facilidad.
Soy un puto chiste. Soy simplemente nada.
Y ni siquiera puedo llorar. Porque tal vez en el fondo siempre supe que esto terminaría así, aunque en el mismo fondo siempre guardé esa pequeña esperanza de que tal vez esto sería diferente.
Hoy sólo sé que hay ocasiones en nuestras vidas en las que nos detendremos a saborear verdades absolutas, de esas verdades que un día ya sabemos pero no sabemos cuando las supimos.
Mi verdad del día de hoy, del día de ayer y del anterior es que te perdí para siempre.
Y no hay vuelta atrás.
¡Qué ironía! Ahora es cuando quiero empezar a llorar. Porque escribirlo hace más tangible el hecho de que ya no estarás, aunque estés.
Te perdí, y no hay algo que pueda hacer para cambiarlo.
Te dije que siempre estaría para ti.
Nunca mentí.
Y sin embargo viví engañándome, esperando que algún día fueramos felices. Y lo fuimos.
Nunca mentí.
Fuimos felices. Pero bien sabemos que la felicidad es efímera. Es una verdad que comprendí hace ya muchos inviernos. Pero aún así, aunque estoy consciente de lo hija de puta que es la vida, es tan difícil ver cómo te vas, destrozado y sin aliento, con tus hermosas alas todas rotas. Esas alas que solían envolverme y llevarme al mismísimo paraíso.
¡Y es tan difícil ahora no poder curar tus alas!, no poder ser la voz que persigues en tus sueños, la voz que sea el antídoto a tu veneno. Y me quedo destrozada al acunarte en mis brazos, destrozado, mientras te digo mi vida, mi cielo, mi amor, mi todo... Y me quedo tan lejos de ti, detrás de una barrera impasible que no puedo cruzar.
Quiero llamarte pero no sale sonido de mi garganta,
quiero tocarte pero mis dedos no pueden alcanzarte,
quiero seguirte pero tu vas tan rápido,
quiero besarte pero tus labios ya no están...
Tal vez es verdad que ya te perdí.
Es tan difícil y me quedo preguntándome una y otra vez ¿por qué? Te dije tantas veces que eras mi sol, mi luz, mi aire, mi propio yo. Te dije tantas veces que sin ti, el mundo perdía color. Te dije que no podría seguir si tu ya no estabas y todo lo que haces es correr en dirección contraria. Y sin embargo...
Daría mi vida por ti.
Nunca mentí
Te dije que siempre estaría para ti.
Te amo y siempre lo haré. Lo sabes y lo sé.
Esa es mi principal verdad absoluta, la única que me importa, y tal vez la única que pueda salvarnos a ambos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)