¿Cuántas veces habré repetido esa frase?
Ojalá que con cada repetición se fuera desgastando y se fuera haciendo menos real.
No puedo concentrarme. La televisión no me permite escribir.
Estoy cansada y esa es la verdad.
Estoy rota por dentro pero sigo aquí en pie y por eso nadie se da cuenta.
Estoy completa. Pero vacía.