
Dios, ¡que semanita de mierda!
O más bien fue una semana de contrastes. Contrastes demasiado contrastantes.
Es increíble la velocidad con que varias cosas en mi vida han aparecido, cambiado y desaparecido. Como si en un parpadear de ojos hubiera vivido media vida, o es más bien, como si varias cosas ya hubieran existido desde hace tiempo.
¿O será que en realidad no me esperaba todo lo que me ha pasado? Malditos pequeños detalles y vivencias de tres semanas.
diablos, estoy siendo demasiado explícita, pero es que sigo en shock.
Porque aunque soy del tipo de personas que aprecia la honestidad, creo que esta(s) vez(ces) sí es demasiada información.
Me siento como si todo hubiera cambiado, a pesar que sé que relativamente nada ha cambiado. La última semana es un remolino de ideas en mi mente, destellos intermitentes, tan sólo irrealidades, que resultan ser más reales que mis agujeros en los pies.
Quisiera deshacer muchas cosas, pero lamentablemente no soy Raji y no tengo una máquina del tiempo en mi balcón, pero por lo menos tengo balcón.